Más complicaciones frecuentes en la lactanciaAmamantar requiere cierta técnica, mucha paciencia y autoconfianza03-ago-2009 Mónica Arana Carranza
Posición correcta de la boca del bebé - BWMC
¡Ay, si hubiera más información disponible sobre lactancia materna! Probablemente serían más las mujeres que prolongaran en el tiempo esta experiencia. En España, quitando los grupos de apoyo y el trabajo bibliográfico del Dr. Carlos González, hay pocas formas más de aprender sobre este tema. Dentro de la misma familia, las informaciones suelen ser contradictorias: hace algunos años el biberón era lo que primaba, y las que daban el pecho lo hacían bajo orientaciones médicas que no siempre eran las más adecuadas. Conozco casos de mujeres a las que les obligaron a vendarse los pechos en caso de obstrucción mamaria para "cortar la leche", lo cual es una auténtica barbaridad. Cómo reconocer los problemas más frecuentes y, lo más importante, cómo no desesperar con ellos: El niño no se engancha bienNo es raro que los recién nacidos, sobre todo en los hospitales, donde suelen venir al mundo mediante epidural, se muestren somnolientos e inapetentes las primeras horas de vida. Todavía no se han adecuado a su nuevo estado, se encuentran desorientados y no saben que la comida ya no llega sola como en la tripita de mamá. Tienen que aprender que a partir de ahora serán ellos los que tomen la iniciativa si quieren comer. Por eso hay que ser muy pacientes y usar trucos varios para ayudarles a colocarse en el pecho (no olvidemos además que el calostro de las primeras horas de vida es el alimento más valioso que podemos ofrecerles, una auténtica bomba de defensas para su pequeño organismo). Uno de ellos es mojarles la cara y las manos, otro es quitarles algo de ropa (o cambiarles de pañal entre un pecho y otro). Se trata de ayudarles a espabilarse. También podemos soplarles en la carita, o si nos ofrecen un biberón en la maternidad, poner unas gotitas de leche en el pezón como anzuelo. A veces funciona inspirar y exhalar con fuerza cuando el bebé está recostado en nuestro pecho. Todo siempre con mucho cariño y sin desesperar. Este punto es fundamental para la madre y para el niño. Es la madre la que tiene que acomodarse y a partir de ahí, acoplar al bebé a su postura. Así evitará muchas complicaciones: dolores de espalda, grietas, incluso obstrucciones. Y también el niño mamará mejor, con lo que tragará menos aire y las posibilidades de cólico disminuirán. La importancia de la posturaLa postura ideal es "ombligo con ombligo", que ambos cuerpos queden frente a frente, para que el niño no tenga que forzar el cuello. La espalda de la madre debe estar bien apoyada y muchas veces, puede ser útil un cojín sobre el que apoyar al bebé y los brazos. Poco a poco la madre irá descubriendo sus posturas favoritas. Es bueno alternarlas porque así la leche fluye mejor por todos los conductos. Los primeros días, si está especialmente dolorida por el parto, puede dar de mamar tumbada en la cama, aunque en ocasiones el bebé regurgite algo más por esta posición. Son señal de que hay algo que no estamos haciendo bien. La boca del bebé debe adherirse como una ventosa al pecho, abarcando también la aureola del pezón. Si no está bien colocado, introducimos el dedo meñique en su boca para romper el vacío y le volvemos a colocar con suavidad correctamente. Dolores y grietas en los pezonesHay cremas para tratar las grietas en los pezones, pero unas gotitas de la leche materna constituyen la mejor y más natural hidratante. Eso sí, con cada mano tocamos un pezón, así evitaremos posibles infecciones. Extendemos las gotas y dejamos que se sequen al aire. Airear los pezones ayuda a curarlos. Incluso existen pezoneras de plástico si alguien quiere recurrir a ellas (son especialmente prácticas en los casos de pezones invertidos). Copyright del artículo: Mónica Arana Carranza. Contacta con el autor de este artículo para obtener su permiso y autorización expresa para poder usar o publicar su contenido de forma total o parcial.
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