La revolución del sector editorial en España

Vientos de cambio en la industria cultural del libro

04-mar-2010 Claudia Casanova

Libro - Claudia Casanova
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En plena crisis de lectura y con la llegada aún por definir del modelo de negocio del libro digital, ¿cuáles son y por qué surge una oleada de editoriales independientes?

Qué lector que visite habitualmente la librería no está familiarizado con los siguientes nombres: Planeta, Plaza y Janés, Destino, Crítica, Anagrama, o Tusquets. Son sólo algunos de los grupos editoriales o sellos independientes más longevos en España. Y sin embargo, quizá ese mismo lector no reconozca nombres como Libros del Asteroide, Pre-Textos, Impedimenta o Lengua de Trapo.

El panorama editorial español ha vivido una revolución silenciosa: desde mediados de los noventa, con callada labor y persistencia encomiable, nuevos sellos han nacido y han ido creciendo hasta configurar catálogos editoriales tanto o más exigentes que los de generaciones de editores anteriores.

Los pioneros

En 1993 salían al mercado nuevas ediciones de clásicos, con cuidadas traducciones y una presentación en tapa dura y papel de calidad, todo un contraste frente a las ediciones clásicas de bolsillo: Alba Editorial desembarcó con Jane Eyre, traducida por Carmen Martín Gaite. Las colecciones literarias de Alba, dirigidas por Luis Magrinyà, abrieron la puerta a la reedición de clásicos en formato no de bolsillo.

Mientras, Lengua de Trapo, fundada en 1995, optaba por dar espacio a las nuevas voces de la narrativa en castellano y en privilegiar el género del cuento y la narrativa breve. En sus filas se cuenta autores como Pablo Tusset, Rafael Reig, Elia Barceló o Care Santos. Por su parte, Bartleby Editores nace dedicado a la poesía y a la narrativa, inaugurando su catálogo con los Cuentos completos de José Lezama Lima, y actualmente está consolidada entre los lectores.

La segunda ola

Pocos adivinaron cuando Luis G. Solano dejó el Grupo Planeta que uno de los títulos de su proyecto editorial, Libros del Asteroide (un guiño al mundo planetario que dejaba atrás) acabaría galardonado con el Premi Llibreter, una prestigiosa mención votada por los libreros de Cataluña para destacar una obra por su valor literario. En efecto, Robertston Davies y su Trilogía de Deptford, y especialmente el libro El quinto en discordia pusieron en el mapa a la joven editorial, fundada en 2005. Hoy Libros del Asteroide es un referente en narrativa de clásicos contemporáneos.

Frente a la tranquila propuesta de Solano, el minimalismo filosófico de Abada Editores y su rinoceronte configuran una propuesta ecléctica y firmemente anclada en la calidad. Empezaron en 2007 y acumula ya su catálogo más de cien títulos. Ese mismo año vio nacer a la editorial sevillana El Olivo Azul, cuya declaración de intenciones, a la manera de Kafka, es la de "ser un cuchillo capaz de quebrar la capa de hielo del corazón de los hombres". La narrativa contemporánea, de nuevo, es el terreno dónde plantan la semilla de un catálogo cuyos nombres salpican el Olimpo literario del siglo XX: Mirbeau, Conrad, Apollinaire, Schnitzler o Schowb.

¿Hay sitio para más?

En un par de años más, esta eclosión de editoriales se ha convertido en un goteo continuo: a pesar de las duras estadísticas de lectura, de la sobreproducción editorial y de la amenaza de los cambios que conllevará la llegada del libro electrónico, los nombres y los catálogos se suceden a velocidad vertiginosa: Alpha Decay, Impedimenta, Cabaret Voltaire, Nevsky Prospects, Periférica, Nórdica, Alfama, Libros del Silencio, Alfabia, Barril & Barral... La última y recién llegada es Ático de los Libros, fundada en Barcelona en 2010.

Jóvenes y premiados

Antes los interrogantes de cómo absorberá el mercado tanta profusión de sellos nuevos es curioso señalar que los premios del sector han recaído estos últimos años en editoriales muy jóvenes. Como si la industria cultural supiera que la supervivencia del libro ya no debe confiarse únicamente a las anchas espaldas de las editoriales independientes tradicionales, que ya han cumplido con creces, ni de los grandes grupos de comunicación, a menudo más agobiados por el EBITDA.

Así, Gadir Editorial recibió en 2009 el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial que otorga el Ministerio de Cultura, ex aequo con la editorial Marcial Pons, y Errata Naturae ha publicado La herencia del olvido, de Reyes Mate, libro que ha ganado el Premio Nacional de Ensayo también en 2009.

Un rápido esbozo del panorama editorial actual, con las indies de antes y las de ahora, puede que nos deje algo desconcertados: ¿sobrevivirán todas las que están? En todo caso, para el lector la diversidad de la oferta cultural es una buena noticia, y para el autor se multiplican las opciones de publicación en sellos quizá sin tanta solera como otros, pero que derrochan ilusión, característica esencial de todo proyecto.

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