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Julio Cortázar y Alejandra Pizarnik

Encuentros y desencuentros entre dos grandísimos cronopios

12-nov-2009 José Miguel Fernández-Layos Fernández

Julio y Alejandra - Julián Matias Roldán
Julio y Alejandra - Julián Matias Roldán
La Maga soy yo, soltó Alejandra. Y Julio no quiso contradecirla. Se conocieron en los años sesenta, en París; el París de Rayuela, no el que sale en los mapas.

A los dos les unía la pasión por los poetas malditos, Janis Joplin, Sade y Lautreámont. Los dos escribieron sobre el mismo personaje histórico, Erzsébet Báthory: Alejandra, en "La condesa sangrienta"; Julio, en "62, modelo para armar".

Los dos se saltaron las barreras de lo perverso y lo irracional. Los dos lucharon cuerpo a cuerpo con las palabras, y se dejaron el alma en ellas.

Manuscrito de Rayuela

Julio llegó a entregarle el único manuscrito que existía de "Rayuela", para que lo pasase a máquina. Fernando Noy, que conoció a ambos, contaba que Alejandra estaba tan concentrada escribiendo su popia poesía, que perdió el manuscrito y no era capaz de encontrarlo. Él la llamaba a casa y el mismo Noy atendía el teléfono:

“Yo temblaba y la otra tartamudeando me decía: «Decile que acabo de salir... porque todavía... no los encontré». "Cortázar la llamaba a esas horas porque sabía que Alejandra era una habitante de la noche. Era una rehén de esa zona oscura que ella necesitaba, una especie de gitana del lenguaje.”

Finalmente, encontró los originales y volvieron a tener una relación menos tensa.

Fascinado por su poesía

Alejandra escribió un ensayo sobre uno de sus cuentos: "El otro cielo". También le dedicó unos versos, donde hablaba de uno de los temas predilectos de Julio, el del doble.

Él la escribió:

“En el patio de su casa, debajo de la pawlownia, juega una gatita negra que imita tu manera de abrir grandes los ojos. Ya ves que no te pudiste ir".

"Me dolió tu libro, es tan tuyo, sos tan vos en cada línea, tan reticentemente clara, tan por debajo y por adentro. ¿Conocés el sistema que consiste en hojear un libro e ir citando versos o pasajes, con algún comentario o elogio, o censura? A mí no me gusta.

Pero te voy a decir:lo que siento es lo mismo que frente a algunos (muy pocos) cuadros o dibujos surrealistas: que estoy del otro lado por un segundo, que me han hecho pasar, que soy vos, que estoy colgando de la punta de la tela como una de esas arañas rojas que hay en la Provenza y que tienen, parece, alianza con el Oscuro. Ahora sé (ya lo sabía, pero ahora lo sé de alguien que está vivo, cuya mejilla he besado alguna vez) que todo o casi todo puede ser dicho en muy pocas palabras.

Correspondencia

Se cartearon con cierta frecuencia. Incluso Julio le hizo llegar, a través de un amigo una cinta grabada. Alejandra hablaría así de este regalo, en una carta a Silvina Ocampo:

Es simple: Julio me habla como por teléfono: es tal hora, hago tal cosa, llegó tu libro...a ver, voy a leerlo- y lo lee en voz viva, y lo comenta y lloré como 1339 perritos recién nacidos...Qué simple y terrible, Sylvette ese encuentro entre Julio y yo en el espacio o herida de un librito solitario a nadie destinado.

No dejes de verlo a Julio,..no dejes de decirle que por llorar gracias a él pude respirar como la reina de los respirantes, no dejes de decirle que el mero hecho de que él, Julio, exista en este mundo, es una razón para no tirarse por la ventana. Julio, vos, Adolfito, Octavio...y me digo: Ellos aseguran tu mundo vertiginoso e inclusive te ayudan a respirar”

Dos subversivos

Para Alejandra, Julio fue una especie de ángel protector. Él llevaba más tiempo en París, y empezaba a reconocerse su valía. Dicen que le ayudó a buscar piso y a introducirla en el círculo literario de París. No al círculo oficial, que los dos despreciaban, sino a un círculo más subversivo.

Alejandra llegó a decir:

“La poesía es el lugar donde todo sucede. A semejanza del amor, del humor, del suicidio y de todo acto profundamente subversivo, la poesía se desentiende de lo que no es su libertad o su verdad.”

Como cuenta Jorge Teiller, a Julio le encantaba la palabra subversión, pero no le gustaba nada otra palabra, implícita en casi todo el discurso de su amiga: "Suicidio".

(Continúa en "Cortázar y la muerte de Alejandra Pizarnik")

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  • Julio y Alejandra - Julián Matias Roldán

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Comentarios

23-jun-2010 22:01
Invitad@ :
wow no tenia ni idea de esto que gran dato, son enormes los 2 =)
1 Comentario: