El Marte de Ray BradburyLa visión del escritor sobre el planeta rojo27-mar-2010 Rodrigo Zabala
Ray Bradbury - Photo by Alan Light
Antes de que la exploración de Marte diera datos reales sobre la naturaleza del cuarto planeta del sistema solar, la ciencia poco sabía de él, y la cultura popular aún menos. Su color rojo y los misteriosos canales inspiraron la primera novela de Ray Bradbury, Crónicas Marcianas, que repercutió más allá del género de ciencia ficción en el que fue catalogada con cierto apuro. Una visión éticaBradbury es considerado uno de los grandes escritores de ciencia ficción, pero desde un lugar muy diferente al de los otros colosos del género como Isaac Asimov y Arthur C. Clarke. Mientras que éstos mantuvieron un constante intercambio con la ciencia, Bradbury se despreocupó de la rigurosidad científica de su literatura para hacer foco en los problemas éticos del avance tecnológico. Durante sus estudios Bradbury cursó astronomía pero dejó en el segundo año cuando llegó a la parte técnica. “En cuanto se metían en aritmética y álgebra, estaba completamente perdido. Entonces supe que nunca iba a ser un científico, pero que sería un intérprete de la ciencia. Sería un moralista. Escribiría fábulas sobre sus problemas”. Es desde la fábula que Crónicas Marcianas nunca perdió su valor, al igual que algunos cuentos posteriores que continuaron la temática de Marte. Los marcianos de Bradbury no tienen un comportamiento único, y a través de todas las historias va cambiando el aspecto desde el cual se los mira. Las desaventuras de marcianos y humanos en Marte tienen poco que ver con la ciencia espacial. Hablan más de la ética de la colonización y de la poética fantástica. Una fantasía egipciaBradbury describió un Marte habitado pero a su vez condenado a la soledad. Las ciudades ajedrezadas con miles de años de abandono, los mares secos y melancólicos, la tierra roja; conforman un paisaje conmovedor en el que marcianos y humanos van y vienen con sus pequeñas tragedias a cuestas. Una parte importante de la inspiración para lograr la confluencia y el choque del futuro con un lejano pasado le llegó a Bradbury desde Egipto. Allí surge la imagen del turista caminando entre monumentos de una civilización milenaria, el desierto omnipresente y el papiro como símbolo de una cultura desaparecida pero aún presente. El tedio y la soledadEs lo que Bradbury describe en la misteriosa presencia de los marcianos de las abandonadas ciudades ajedrezadas y los veleros, de los que los nuevos marcianos parecen ser una sombra a pesar de su tecnología. Y los hombres que llegan nunca alcanzan el Marte real, sino que se inventan uno nuevo, frágil y superfluo. En el prólogo que Jorge Luis Borges escribió para Crónicas Marcianas dice: “En este libro de apariencia fantasmagórica, Bradbury ha puesto sus largos domingos vacíos, su tedio americano, su soledad.” Marte en su vidaMarte ha estado presente en momentos claves de la vida de Ray Bradbury. El planeta, y también la literatura, se le acercaron por primera vez de la mano de Edgar Rice Burroughs. En una entrevista dijo: “Comencé a leer sus historias marcianas cuando tenía nueve años. Me enamoré del planeta por él y las aventuras de John Carter, Señor de la Guerra de Marte”. Cuando Bradbury le propuso matrimonio a su novia Marguerite, le dijo: “Voy a ir a la Luna, voy a ir a Marte ¿Quieres venir?” Se casaron con ocho dólares en la cuenta bancaria y les llevó varios años de esfuerzo vivir sin sobresaltos económicos. El hito de ese cambio fue la primera novela de Bradbury, Crónicas Marcianas. La novela inspiró a mucha gente. En especial se pueden ver los rastros de su visión sobre la ética de la colonización de Marte en varios trabajos de la Mars Society, asociación dedicada a estimularla y convertirla en una realidad. "El destino de la humanidad es colonizar Marte", ha dicho Bradbury. En convenciones y entrevistas lo ha repetido varias veces. “Nunca deberíamos haber dejado la Luna. Deberíamos habernos quedado allí.” Bradbury argumenta que la Luna es la base desde la cual se explorará el sistema solar, y el paso necesario para la llegada del hombre al planeta rojo. Si algún día esto sucede, su inspiración habrá sido una parte necesaria del proceso. Copyright del artículo: Rodrigo Zabala. Contacta con el autor de este artículo para obtener su permiso y autorización expresa para poder usar o publicar su contenido de forma total o parcial.
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