Secciones y Temas

Cinco películas que no ganaron el Oscar

Los perdedores que el tiempo puso en su lugar

03-mar-2010 Claudia Casanova

Oscar - Claudia Casanova
Oscar - Claudia Casanova
La estatuilla dorada no siempre recae en la mejor película: un repaso a las cinco injusticias más flagrantes de la historia del cine

En toda competición hay ganadores y perdedores. A veces la diferencia entre unos y otros es escasísima, como sucede en las competiciones de atletismo, donde once centésimas significan la diferencia entre una medalla y el premio de consolación, pero todos los participantes pertenecen a una élite y son recompensados como tales.

La calidad siempre se hace hueco

Roger Federer y Rafal Nadal quizá compitan entre sí por ser el número uno del tenis mundial, pero todo el mundo les considera grandes jugadores de tenis, ganen o pierdan.

Otras veces, los perdedores sufren un segundo castigo, por así decirlo. Es el caso de los Oscars, o cualquier otro premio de la industria cultural. Al hecho de no alzarse con el reconocimiento del sector, se añade la penalización de que su propuesta (ya sea un libro, una película, un disco o cualquier otra opción de ocio) no obtendrá tanta repercusión entre el público, que suele guiarse por los galardones para decidirse. Afortunadamente, más pronto o más tarde la calidad del trabajo se hace un hueco en la historia.

Ciudadano Kane, la primera obra de un genio

Cuando el famoso director de teatro Orson Welles, recién salido de su escandalosa transmisión de La guerra de los mundos de H.G.Wells, firmó un contrato con la productora RKO, ninguno de los dos podía imaginarse que Ciudadano Kane se convertiría en la película que más veces aparece encabezando la lista de las cien películas más importantes de la historia del cine desde hace varios años.

En 1941, sin embargo, su película era demasiado revolucionaria: las tomas en picado desconcertaban a los espectadores. Nominada en nueve categorías, sólo ganó el Oscar al mejor guión original y la película perdió frente a la más edulcorada Qué verde era mi valle.

Senderos de gloria, la verdadera vida militar

Kirk Douglas, actor y productor en esta película, sabía que el proyecto que había financiado no era una historia fácil: un general francés que lleva a la muerte a su batallón a causa de su ineptitud militar, y que más tarde ordena un consejo de guerra contra los soldados que se negaron a seguir sus órdenes suicidas. Stanley Kubrick era el director de la película, en parte inspirada en hechos reales sucedidos durante la Primera Guerra Mundial.

Este impopular alegato antibelicista tuvo una reducida difusión: en España no se proyectó hasta 1986, y en Francia hasta 1975. Irónicamente, ese año ganó el Oscar otra película sobre la vida militar, de pegadiza melodía: El puente sobre el río Kwai.

El tercer hombre, la crudeza de la corrupción

En este caso ni la recordada melodía de cítara de Anton Karas ayudó a ganar el Oscar de esta adaptación magistral de una novela de Graham Greene. El astuto y encantador Harry Lime, a la vez traficante sin escrúpulos en el mercado de estraperlo de la Viena de posguerra, y engaña sin dudarlo a su amigo Holly Martins, que cae perdidamente enamorado de la amante de Harry.

El triángulo protagonista, el certero retrato de una ciudad hundida en la miseria, la bellísima fotografía... Todo fue en vano, y el Oscar recayó en otra película sobre corrupción, en este caso centrada en Estados Unidos: con El político, la nación norteamericana exploraba sus fantasmas, y dejaba a Europa los suyos.

Centauros del desierto, Ethan Edwards contra Phileas Fogg

Cuando John Ford rodó esta película sobre un cowboy duro y desengañado que persigue obsesivamente a los indios comanches que han secuestrado a una niña, había ganado ya cuatro Oscars, y seguramente no esperaba nada con esta oda amarga a la lealtad y al perdón.

Pero sin duda no podía imaginar que su actor fetiche, John Wayne, y la propia película, se verían derrotados por la festiva adaptación de la famosa novela de Julio Verne, La vuelta al mundo en ochenta días, interpretada por el británico David Niven. Corría el año 1956, y Estados Unidos abrazaba el escapismo.

Pulp Fiction, un lenguaje nuevo pierde frente al cine de siempre

En 1994, un joven director que dos años antes había deslumbrado al mundo del cine con Reservoir Dogs y su estilo fresco y violento, perdió frente a un honrado artesano de grandes éxitos comerciales como es Robert Zemeckis, director de la estupenda saga Regreso al futuro. La película vencedora fue Forrest Gump, reconocida por su inteligente utilización de los efectos especiales y acompañada de la banda sonora de todo un país.

Aunque hoy la prometedora carrera de Quentin Tarantino esté marcada por los altibajos, lo cierto es que en ese momento, la Academia prefirió premiar al eficaz director conocido antes que al prometedor genio por conocer.

En definitiva, no siempre los ganadores son los que importan, pues antes o después el buen cine (como sucede en todos los campos de la creatividad) se verá recompensado por el dictamen del tiempo. Habrá que ver qué depara la gala de los Oscars de este año.

Copyright del artículo: Claudia Casanova. Contacta con el autor de este artículo para obtener su permiso y autorización expresa para poder usar o publicar su contenido de forma total o parcial.

  • Oscar - Claudia Casanova

    Oscar - Claudia Casanova